sábado, 17 de junio de 2017

LA CANCION QUE MAS ME DEPRIME EN EL MUNDO.


Me deprime Tirá para arriba, la canción de Miguel Mateos Zas, no lo diría si no fuera la canción que más me desanima y agobia en el mundo, apenas una radio (siempre es una radio) pasa la canción, en el primerísimo instante en que el acorde de re menor da pie al "yo no busco lo que vos tenés..." siento la necesidad irrevocable de cambiar de dial o apagarlo.
Sucede que a veces esto no ha sido posible, quizás porque estaba trotando y se me hace dificultoso manipular el celular o porque la radio la está escuchando otro y estoy en contra de la dictadura y el totalitarismo.
¿Qué es lo que me deprime de la canción?
La pregunta me la hago siempre que la escucho y entro en vagos análisis que no parecen concluir en nada aceptable. La melodía de las estrofas están bien a mi gusto, la letra, aunque anacrónica (la mención del Atari la sepulta en lo demodé) no parece molestarme pero tampoco me entusiasma. La voz de Miguel Mateos, que tiene el honor de haber sido el único telonero de Queen y que Fredy Mercury debe haber apreciado desde su camarín, no es ni fu ni fa, más fu que fa, quizás.
Pero hoy, la escuché nuevamente y aunque pude haber apagado la radio resolví llegar hasta el final y entonces lo supe.
La cagada, para mi, es el estribillo. El texto y la melodía. Y digo cagada porque es eso lo que me ocurre cuando llega el estribillo: un imprevisto puñado de mierdita de pájaro que me cae en el alma.
La repetición exagerada de la frase "Tirá para arriba" es un buen disparador para mi acidez estomacal, y la frase en sí misma, fuera de cualquier vuelo poético pero espantosamente imperativa, extraída del coloquio de la época (como si la dijera el personaje de Paolo El Roquero) me lleva a ese adolescente de trece años que fui que todavía no había descubierto a Pink Floyd ni Serú Girán y que por lo tanto poco entendía de la vida.
Pero hay otra cosa. Los casamientos. Ese momento absurdo en que tipos grandes de saco y corbata se disponen en la fiesta, en medio del baile, en tomar al recién casado sujetado del fundillo y esperar la llegada del estribillo para lanzarlo por el aire como una metáfora de lo que habrá de ocurrirle a su estado civil.
Lo hacen también las mujeres pero a mi me molestan los hombres, y me duele en haber participado de la proeza más de una vez.
No imagino a muchos músicos, los que me gustan, cantar ese estribillo, ni a Charly Garcia (el pre reconstrucción), ni Spinetta, ni Mollo, ni Cerati... ni Roger Waters y David Gilmour. El que más se le ha acercado, y rozó en el palo, es Fito Paez con su "Hay que salir al sol", pero Fito compuso Tumbas de la Gloria y Tres Agujas. Así que está en su derecho.

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