Así como existe
el “amor imposible” que equivale a decir “amor no correspondido” también existe
el “empresario imposible” quien tendrá la misma suerte desdichada que el
enamorado frustrado.
El empresario
“platónico” (que valga el adjetivo aunque los filósofos proclamen que el
derivado de Platón en cuestiones del amor está mal utilizado) no puede con su
genio, es además un “empresario teórico” y sentirá que tiene las mejores ideas
para formar una nueva empresa, hará análisis de mercado, proyectará la forma de
producción, marketing, logística y luego dejará el plan en pausa hasta que
aparezca una idea mejor pero nunca concretará la experiencia. Veamos la
historia de K.
K, es
mercedino está con su familia en el shopping de Morón, como llegaron a la hora
del almuerzo directamente se dirigen hacia el patio de comidas. Los dos
pequeños de tres y cinco años suplican por La Cajita Feliz así que el paso por Mc
Donalds es inevitable. Su esposa pide una ensalada porque está a dieta y K se resigna con el combo mediano Angus
Bacon. Mira el ticket y ve la razón social: Arcos Dorados SA. Y allí comienza
el flechazo.
¿Por qué no
poner un Mc Donalds en Mercedes? Mientras come las papas fritas por demás
saladas recuerda la cantidad de chicos, niños y muchachos que se amontonan en
la plaza céntrica como ganado, en las noches multitudinarias de carnaval y en
los días de diciembres navideños. También cree que sería una sucursal
estratégica debido a la confluencia de la Ruta 5 y la Ruta 41 facilitando la
concurrencia de gente del norte, sur y oeste de la región. Todo es positivo.
Por una vez en la vida le ganaríamos una a Chivilcoy, a Junín, a Chacabuco,
piensa, y hasta el intendente daría una mano para que Mercedes tenga su Mc
Donalds.
K, luego de mirar vidrieras y disfrutar
con sus hijos de los carísimos y brevísimos juegos mecánicos del shopping (otra
empresa que dejará para otro momento), compra un rollo de manguera para regar
el jardín en el inmenso local de Easy. Luego paga el estacionamiento, se sienta
en su auto y conduce casi sin hablar, ensimismado en su proyecto. Piensa en la
antigua casa de su ya fallecido abuelo y estima en remodelarla, hacerle un piso
arriba quizás, y alquilarle la parte que no ha heredado a sus familiares. Pero
le diría que es para un emprendimiento comercial cualquiera, poner un kiosco
por ejemplo, si les confesara que su proyecto es poner nada menos que una
sucursal de Mac Donalds inmediatamente querrán convertirse en su socio. Les
dirá que es para un kiosco y fiambrería de esa forma acordará un alquiler
módico y tendrá tres años de changüí que es lo que dura el contrato de alquiler,
luego, con la fenomenal renta comprará la parte a sus familiares.
No quiere comentarlo con nadie, cree que una
buena idea no debe mencionarse hasta que no esté concretada. No quiere mufarla.
Sabe que tiene el as de espadas; es Carlos, un amigo de la facultad que llegó a
gerente de la sucursal Mc Donalds de San Miguel, lo invitará a comer un asado
y de esa forma intentará “robarle” los conocimientos, el Know How del negocio. Llegando al peaje de Olivera mira a su esposa
y se lo dice, el domingo invitarán a un asado a Carlos y su familia. Su esposa
frunce la nariz, no le cae bien la mujer de Carlos que es capaz de venir a
comer un asado con los tacos puestos.
K llega a su casa y está impaciente, se
ha entusiasmado tanto que ya le resulta un suplicio tener que ir a trabajar al
Banco al otro día. Pero le da fuerzas el hecho de que por ser empleado de más
de quince años pueda obtener un buen crédito para el proyecto. Y se entusiasma
tanto que decide no esperar hasta el domingo, va hasta su cuarto y cierra la
puerta, toma el celular y llama a Carlos.
Luego de
preguntar por los chicos y por Norma se decide, le cuenta todo, su plan, sus
posibilidades y hasta una posibilidad de asociarlo en un porcentaje y lo
asesora, se siente un dios en lo más alto de la montaña. La respuesta de Carlos
es lacónica y contundente.
-Hermano, primero
que Mc Donalds no le da la concesión a cualquiera y otra que jamás pone
sucursales en lugares donde se corta al mediodía para dormir la siesta.
K corta el celular, se siente abatido,
deprimido, le ha pasado un tráiler con acoplado por encima, pero la pena dura segundos, un clavo saca otro
clavo, y una nueva idea toma forma en su imaginación, mira el rollo de manguera
aún empaquetado, se toma la pera con la mano y piensa casi en voz alta:
¿Por qué no poner
un Easy en Mercedes?
Me encantó.
ResponderEliminarPongamos un McDonalds, y si no se puede, un Blockbuster