EL SUEÑO DE LA CASA PROPIA Y LA ¿CULTURA? DEL DÓLAR
¿Para qué queremos dólares?
La respuesta en general de las personas será que es para conservar el
ahorro.
¿Y para qué ahorrar en dólares?
Algunos lo harán para viajar, otros para cambiar el auto y una porción
importante y con mayores ingresos para comprar un inmueble, ya sea para
invertir o para vivienda.
En nuestro país la compra-venta de inmuebles está dolarizada, y
desregularizada. Rara vez el monto declarado de una operación es lo real sino
que lo que se declara en escrituras son valores inferiores, con el objetivo de
reducir impuestos.
Como lo que se declara no tiene coincidencia con la realidad y no hay
obligación alguna de certificar la entrega de dinero las operaciones se hacen
habitualmente en dólares aunque en lo declarado figure en pesos.
En la actualidad esto da la particularidad de que el vendedor de una
propiedad exige como condición que el pago se haga en dólares ya que es un modo
de conservar el valor, tanto sea para ahorro o futuras compras o inversiones.
A vuelo de pájaro, en el casco urbano mercedino debe haber no menos 1000
casas en venta. Propiedades que hace años que deambulan en inmobiliarias y
algunas luciendo carteles de venta en sus frentes y otras no. No se puede decir
que el mercado inmobiliario está floreciente. Es un mercado dolarizado e
inflado en el que casi es una utopía adquirir la vivienda propia, sobre todo
para los jóvenes trabajadores.
-¡Vendeme tu casa en pesos si pensás así!- me dicen agentes
inmobiliarios, contadores, abogados, inversores y amigos a los que le he
mencionado esta hipótesis.
Les respondo que en las condiciones actuales yo también exigiría
dólares, y no es un juicio de valor: lo haríamos todos si tuviéramos que vender
una propiedad que nos pertenece.
Hay un circuito informal de la economía cotidiana en la compra-venta de
inmuebles que en lugar de aportar dólares al sistema legal de la economía
tracciona para sacarlos.
Si existiera la imposición, por norma estatal, de que toda compra-venta
inmobiliaria (al menos lo que figure declarado) se vea reflejado en una transacción
bancaria en pesos (transferencia, depósito, cheque) obligaría a aceptar pesos
al vendedor y lograría que el comprador de la propiedad ingrese sus dólares al
sistema. Un amigo trabajador de Afip me dijo que esa norma está y que en todo
caso no se controla. Si fuera así, entonces debería hacerse.
Por ejemplo ¿Tiene sentido y posibilidades de éxito que los préstamos
hipotecarios sean en pesos para que el objetivo de compra esté valuado y se
exija en dólares?
Probablemente, por un tiempo, esta imposición aumentaría la recesión en
el mercado inmobiliario pero luego se activaría progresivamente. Quizás,
pesificando las operaciones inmobiliarias, el sueño de la casa propia comience
a ser un sueño posible y se reduzca la desesperación por atesorar en dólares.
Mucho se habla de que el argentino ya tiene impuesta la cultura del
dólar, pero todo hábito es modificable con normativas que instalen un nuevo
"hábito".
La moneda de cambio vale por lo que con ella se puede comprar, y la
normalización de que las propiedades se venden, sin excepción en dólares, hace
que el peso solo tenga valor para el consumo cotidiano.
Cada vez hay más personas, empleados, profesionales, cuentapropistas,
con trabajos formales no pueden alcanzar el sueño de tener la casa propia. Eso
genera frustración y la creencia de que el sistema no funciona ya que no se le
ha garantizado el derecho a la vivienda.
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